Aprovechar(se)

pasajero en taxi almendrón

Ojo, cuidado, léase que el cuc a veces está a 23. Sobre todo en los taxis almendrones que por lo general son un país aparte. “Y si no te gusta, págame en moneda nacional”, no duda en gritarte el taxista. Casi siempre a 23 en el agromercado, en la bodega cuando olvidaste cambiar para buscar los mandados del mes y hasta en el cine, al comprar entradas para el teatro y Sigue leyendo “Aprovechar(se)”

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Los sueños cubanos

almendrón verde
Foto: Dazra Novak

Los cubanos, esta extraña mezcla de indio + español + africano + chino y unas gotitas más de un largo etcétera, no solo tenemos la risa como verdadero patrimonio. Nadie imagina, cuando se ve a un nativo como-si-nada-repartiendo-su-alegría-al-visitante en una calle cualquiera, en qué condiciones vive el susodicho, cuántas guaguas para llegar aquí, adónde le han permutado sus ganas. Sigue leyendo “Los sueños cubanos”

Así, sin más

P 5 por la calle Línea
Foto: Dazra Novak

Es muy común en Cuba, cuando se anda dando vueltas cámara fotográfica en mano, que alguien pose para ti. Así, sin más. Por el sencillo placer de hacerse notar hace una pirueta, saca la lengua y/o ríe, dice algo gracioso, se deja fotografiar y luego prosigue su camino como si nada (aunque, por otro lado, nunca faltan esos que te extienden la mano y el one dollar de rigor). Los cubanos siempre tendrán a mano el chiste, esa frase recurrente de la última telenovela o el refrán que nos resulta tan ilustrativo, hasta en sus deformaciones, para burlar nuestra problemática realidad. En una cola, mientras se conversa con un conocido, se corre siempre el riesgo de que alguien –que está también en la cola- de pronto se dé la vuelta –porque ha estado escuchando todo el tiempo- y opine –sin pedir permiso. Así, sin más. Si llevamos un bebé nos lloverán los consejos, si hemos sido maltratados en alguna oficina o tienda alguien(es) de seguro hará(n) causa común con nosotros y, en ocasiones, llegará(n) hasta compartir su pedacito de mejor suerte. Así, sin más. (Aunque, por desgracia, de un tiempo a esta parte cada vez son más los que ni comparten ni hacen causa común). Por eso, quizá, tiré la foto: para que su gesto no caiga en el olvido, para que te contagies y la próxima vez que veas un anciano asomado al balcón o te tropieces con el niño camino de la escuela los saludes con un gesto de la mano, para ver si, por extraña magia de las pequeñas cosas, nos sale una sonrisa más grande en esa gran foto donde cabemos todos los cubanos del mundo.