Mi suerte de FILH 2018

entrada a la FILH 2018

Como cada año, la furia (feria) de los libros tomó por asalto la fortaleza de la Cabaña y no pocos puntos de la ciudad como el Pabellón Cuba, el Centro Dulce María Loynaz, la Casa de las Américas, entre otros. Muchos escritores nos enrumbamos a pleno sol, en medio de la muchedumbre, por entre calles adoquinadas, Sigue leyendo “Mi suerte de FILH 2018”

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Nuestra Habana 2018

bancos y árbol en calle G
Foto: Dazra Novak

Esta ciudad no ha cambiado nada desde que te fuiste. Siguen su curso los transeúntes como siempre apresurados hacia ninguna parte buscando chucherías más o menos importantes; los almendrones dejan una estela de humo gris que se despeja a ratos y a veces me hace estornudar (aunque tú asegurabas que la mía era una alergia a la isla) Sigue leyendo “Nuestra Habana 2018”

Leonardo Padura, “El viaje más largo”

el viaje más largo, Leonardo Padura[…] El barrio de San Isidro, en 1910, era el centro nacional de la alegría y la infamia. Mientras recorro sus calles tranquilas, un día de 1987, me resulta difícil imaginar a un hombre llamado Alberto Yarini y Ponce de León, avanzar por estas aceras el día que lo iban a matar. Ya en San Isidro no hay burdeles, ni vitrolas incansables, ni quioscos de apuntación. Este antiquísimo y siempre popular barrio habanero vive hoy un período de tránsito: junto a viviendas corroídas por el salitre y los años, el olor de cemento que desprenden las viejas edificaciones en plena reconstrucción, hablan de la esperanza de una nueva vida. El Solar de los Muertos, la oscura y triste ciudadela de San Isidro y Compostela es, quizás, la síntesis de esta transformación definitiva: el antiguo solar será, en breve, un círculo infantil. Pero, hace 77 años, el día que se decretó la muerte de Alberto Yarini, San Isidro vivía sus días más difíciles. (…)
En 1910, cuando Alberto Yarini alcanza el máximo esplendor de su reinado, en la Habana existían 529 prostitutas registradas, aunque, según un estudioso de la materia, esa cifra no debía pasar, en realidad, el 10 por ciento de las mujeres dedicadas a vender sus caricias.
Aquellas damas tristes, sin embargo, debían vivir como mujeres alegres, y al caminar por San Isidro era común oírlas entonar canciones y establecer controversias de punto guajiro, mientras otras limpiaban el quicio de la puerta, pues existía la superstición de que una entrada limpia atraía mejor a los clientes. Las prostitutas de entonces, además, escondían sus nombres verdaderos tras los más disímiles apelativos: unas se llamaban como la localidad que las vio nacer, otras empleaban nombres de flores y algunas usurpaban los patronímicos de artistas famosas o personajes de la alta sociedad.
La más dolorosa de sus costumbres era llevar tatuajes sobre el cuerpo. Se pusieron de moda, a principios de siglo, los lunares en las manos y en el rostro; las flores grabadas en los muslos y los senos (preferiblemente el izquierdo); los corazones sangrantes y enamorados en brazos y nalgas; las figuras eróticas en el vientre. Otras, en cambio, únicamente se marcaban las iniciales del chulo que las representaba. El 21 de noviembre de 1910, más de 25 mujeres de San Isidro llevaban, en algún lugar del cuerpo, las letras A.Y. […]

Leonardo Padura (La Habana, 1955) Narrador, ensayista y periodista. Premio Nacional de Literatura 2012. Autor de la tetralogía Las cuatro estaciones, formada por las novelas Pasado Perfecto (1991), Vientos de cuaresma (1994), Máscaras (1997), y Paisaje de otoño (1998), cuyo personaje protagónico es Mario Conde. Dos de sus novelas más conocidas son La novela de mi vida y El hombre que amaba los perros. El viaje más largo es un libro de reportajes publicado por Ediciones Unión en el año 1994 que incluye, entre otros, el barrio chino, historias de una familia gitana, las parrandas remedianas, el nacimiento de El Cobre, historias de fantasmas en el castillo de Averhoff así como vidas de músicos como Manengue, Chori y Chano Pozo.