Señales

cine Riviera
Foto tomada de maximrock.com

La Habana me ha malcriado siempre con sus señales. O quizás sea yo, que de tanto andar viviendo las cosas veo señales por todas partes. Algo que pronuncia el paseante, el estribillo de una canción que lleva el botero y dice justo las palabras que yo necesitaba escuchar. Tantas veces que, en medio de una importante decisión a tomar, reparé en la imagen del Che que hay en medio de la avenida 23 y Paseo con un cartel que reza: Fieles a tu coraje y a tus ideas. Así, hasta en los lugares y momentos más insopechados voy encontrando respuestas en La Habana, mensajes efímeros, caprichosos, frases que nada dicen y al mismo tiempo se llenan de sentido en respuesta a la pregunta de turno que martilla mi cabeza. De tanto encontrar señales hay puntos de la ciudad que se han convertido en verdaderos oráculos personales. El cine Riviera es, desde mis tiempos de estudiante, uno de ellos. Es este un cine bastante activo durante todo el año, no solo en festivales sino también con exposiciones fotográficas, de modo que los títulos varían cada semana –aunque a veces, es verdad, se estancan por algún tiempo-. Recuerdo especialmente aquellos días camino a los exámenes, toda nerviosa hacia allá y de regreso, ya más relajada, sin sospechar que, algún tiempo después, curiosamente, iría encontrando una extraña coincidencia entre el resultado del exámen y los títulos leídos. Qué podría decir de aquel angustioso período en que leía constantemente No hay función y me resignaba al desamparo, porque coincidió con una ruptura de pareja y no conseguía yo, por más que lo intentara, hacer algo coherente con esta vida mía. Me dio por pensar que, mientras ese cartel estuviera ahí, esperanza no habría. Ayer justamente leí El lado bueno de las cosas y debo confesar que tuve un día alocado, pero un día bien. Hoy, por el contrario, me encuentro que dice Lo imposible y no sé qué pensar, qué lectura hacer. Si es que “lo imposible” habrá de realizarse o será una pared contra la que me haré trizas del impulso que padezco siempre. No sé. Si alguien pudiera ayudarme a entender. Si alguien… en fin.

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La suerte está echada

as de orosSeamos honestos, al cubano, en general, le gusta que le digan lo que tiene que hacer. El paternalismo del sistema se ha arraigado en nuestros huesos borrando los humanos mecanismos para hacerle frente al libre albedrío. Cuántas veces hemos escuchado la frase, “yo no creo en eso, pero voy a ir para ver qué me dicen”. Entonces vemos a la persona, con gafas, sombrero y cierto nerviosismo ante la idea de ser “descubierto” por sus semejantes, marcando en la cola de la cartomántica. Una vez dentro saldrán a relucir espíritus que lo acompañan a uno, un viaje o un dinero que está en la puerta de casa, pero no acaba de entrar. La jerga es más o menos la misma, y la cartomántica verá cómo va cambiando la expresión de los ojos, el tic nervioso del labio, el sí rotundo del visitante cuyo “futuro” se pone al descubierto. No solo sucede con las cartas, en general acontece con el santero, el palero, el babalawo y hasta con el descendiente de haitiano que vive en piso de tierra y “dicen que cuando se monta hasta come animales crudos”. Al neófito estas ceremonias le resultan tremendas, cosas del otro mundo que le van ganando más menos la fe, de modo que al pie de nuestras palmas siempre habrá manos de plátano con lazos rojos para shangó, en las cuatro esquinas pedazos de coco y caramelos para elegguá y en casa aparece, de un día para otro, una sinagoga espiritual. O no. Porque a veces la consulta se queda en eso, en un discurso que, al salir de los predios del consultante, el consultado va rebatiendo en su mente hasta que se encuentra con el amigo y, por fin, concluye: ay, yo no sé, no me dijo nada que yo no supiera. Y es que claro, se ha confundido el consejo con la orden, no se ha dado cuenta el novicio de que estos sistemas de adivinación son guías de camino, porque la suerte, lo que se dice la suerte, esa está echada a cada breve paso que damos.

10 creencias del cubano

1- El cubano cree en la Virgen de la Caridad, en los güijes, los ancestros y y de un tiempo a esta parte, en el tai chi. El cubano se cree una pila de cosas.

carnavales
Foto: Roberto Suárez

2- El cubano cree que todas se las sabe. Y es que los cubanos saben de todo, hasta de aquello que nunca vieron sacan en limpio alguna teoría para impresionar al prójimo.

3- El cubano cree que la isla es la medida de todas las cosas, piensa que El mundo = Cuba + todo lo otro.

4- El cubano cree que la madre es lo más grande, de ahí que mentar la madre sea una de las peores ofensas.

5- El cubano cree que la cola es la única manera de organizar las cosas, al punto de irse a las manos cuando alguien no respeta el turno. Incluso cuando no hace falta siempre llega uno y pide el último.

6- El cubano cree que la vida es una sola y hay que vivirla a lo grande, por eso los carnavales, el dominó, arroz con frijoles, tamales y carne de puerco. Por eso: Havana Club.

7- El cubano cree que el extranjero no sabe nada de nada pero sobre todo cree que es sordo, por eso le grita cuando le habla.

8- El cubano cree que no es bueno andar solo, por eso cuando ve a alguien aislado primero habla del tiempo y después ya no se calla.

9- El cubano cree en la pedagogía, siempre está dispuesto a meterse en tu vida con el mejor consejo.

10- El cubano cree que un mundo mejor es posible, tú verás que sí, tiempo al tiempo.

11- El cubano se pasa.