Fábrica de Arte Cubano

Fábrica de Arte Cubano
F.A.C. / Foto: Dazra Novak

La F.A.C. -proyecto de X Alfonso- ubicada en 11 y 26, Vedado, se ha convertido, desde hace unos meses, en la mejor propuesta nocturna para muchos. Abierta de jueves a domingo la fábrica recibe a más de 500 asistentes cada una de sus noches, un público variopinto que alterna chancletas con tacones de aguja, pelados estrafalarios y farándula pudiente (o no), amalgama etárea que, a su vez, elige libremente entre las salas y sus ofertas (las obras expuestas están a la venta). ¡A estas alturas hasta han otorgado carnet de asociado por asistencia recurrente! A estas alturas la fábrica ha ganado un verbo/acción propio(s): “voy a fabricarme hoy”, anuncian los asiduos su presencia. Lo mejor de la fábrica es que usted puede apropiarse del espacio según su ánimo nocturno de turno, lo mejor es que siempre hay algo nuevo para hacer: teatro, cine, danza contemporánea, conciertos, DJs, exposiciones, intranet para chatear o visitar la página desde los móviles. Lo mejor es que todo esto puede pasar (estar pasando a la misma vez) en la misma noche. Salvando las distancias, la F.A.C. es como esos parques de provincia adónde se va cada fin de semana y se encuentra a casi todo el mundo, se le da infinitas vueltas a sus pasillos como mismo se recorre una glorieta, y uno termina bajo los mangos del patio en plena madrugada (una de las áreas de fumadores), sentado sobre rústicos asientos o en los pequeños reservados, con la sensación de haber recorrido muchos lugares en una misma noche. Uno piensa que, efectivamente, mañana será otro día y esta fábrica promete un recorrido totalmente nuevo, nuevecito de paquete.

Sé feliz

Concierto de Carlos Varela
Foto: Olivia Prendes
Concierto de Descemer Bueno
Foto: Ivan Soca

Descemer ha mitigado nuestro diciembre cubano con su disco Bueno. No solo ha llenado espacios en la radio, en los taxis-almendrones, en las fiestas de fin de semana sino que se ha colado en las listas de ipods, mp3, en cafeterías y bares, en la gente que tararea mientras hace cualquier otra cosa como limpiar la casa, arreglar el carro, jugar dominó, caminar por las calles de la Habana. Diciembre bueno, como dicen algunos en jarana, mientras piden otra vez 7 días que no volverán jamás. Descemer y Buena fe, Gema, Baby Lores, y tantos otros poniéndole sentimiento a todo esto: si la soledad te enferma el alma, si el invierno llega a tu ventana, no te abandones a la calma con la herida abierta… sé feliz, sé feliz. Si casi lloro por no lograr entradas en su concierto del Teatro Mella qué decir por el de Varela, adonde la gente se fue corriendo sin dejarme ni la posibilidad de un ticket rasgado en su mitad. Creo que me perdí algo así como una vuelta en la montaña rusa de Jalisco Park, un pasaje seguro a “los viejos tiempos”. No me da pena decirlo, envidia que siento, porque en su perfil de facebook Majel Reyes puso más o menos lo que presumo sintió la mayoría: “Yo pasé la mayor parte del tiempo con un nudo en la garganta. Un nudo de nostalgias y sentimientos que nos callamos, que no nos permitimos, que no compartimos… un nudo de ausencias y de dolor por los amigosque se han ido, a los que hemos renunciado, o a cuyos vacíos nos hemos resignado. Un dolor por una ciudad con huecos en forma de siluetas. Hoy quisiera saber escribir, hoy quisiera ser poeta y resumir ideas y pronunciar epifanías geniales, pero no lo soy: gracias entonces por Carlos, y a Carlos. Porque de alguna manera nos pone voz, porque logra hacernos un puto nudo en la garganta, y nos obliga a recordar, a sentir, a llorar. Hace tiempo camino con una sensación de lejanía en mi propia ciudad, de desconexión, de no pertenencia. Una sensación incómoda que me inflige cierta culpa. Esta noche, Carlos me regala gente afín, gente que me devuelve a mí misma entre ellos, gente donde puedo ser. Y de alguna manera mi culpa se alivia, porque me doy cuenta de que no soy yo, son ustedes que no están, son ustedes que se han llevado consigo parte de mi Habana…”