La noche junto al Parque Maceo

vista nocturna de la calle San Lázaro
Foto: Randdy Fundora

Cuando por fin se esconde nuestro sol abrasador en La Habana, hay zonas que quedan tan dormidas que transitarlas es casi un hundimiento del ser. Un acto de desprendimiento en el que uno, acogido por las sombras, va soltando los humores del día. Después de ese transitar apresurado en los otros barrios solo quedan la cama y los sueños (incluidos los imposibles). Sin embargo, vemos que esta misma ciudad en otras zonas nunca duerme. Sigue leyendo “La noche junto al Parque Maceo”

Anuncios

De los barrios

edificios de la calle San Lázaro
Foto: Dazra Novak

Muchacha Aline Marie, vi que ayer me comentaste esta foto, me dijiste: ¡es mi barrio! Y me removiste algo. Pensé en el hecho de que siempre me ha llamado la atención –al ser yo más animal de suburbio, animal de puerta retirada de la acera- la vida en estas partes de la ciudad. Partes, digamos, apretadas, donde la vida inhala-exhala a tramos cortos, a ritmo sostenido porque es más carrera de resistencia y no tanto de velocidad. Se me antoja que Sigue leyendo “De los barrios”

Se dice

calle Colón y San Lázaro
Foto: Dazra Novak

y se comenta: “Ahora sí, que vengan ya que los estoy esperando”. Mientras otros afirman: “Falta poco para que la Habana se llene de rascacielos”. Oigo decir: “Ya era hora”. Mientras susurran: “Esta apertura…”. Y otros aseguran: “Están viniendo cada vez más turistas a ver lo que después ya no va a to be” (para nosotros: ni ser ni estar). Están los que se contentan con eso de que: “El malecón se llenará de hoteles y bares y restaturantes”. Aplauden ansiosos porque: “La Habana se llenará de luces… artificiales”. Dicen: “Menos mal” y a veces no se dan cuenta de que con el menos mal (tan necesario) también llega el menos bien, no se dan cuenta de que si la Habana se llena de rascacielos qué bonito pero qué igual a cualquier otra ciudad del mundo (a cualquierita), no se dan cuenta de que para mejor tener afuera hay que sembrar/cuidar lo que se lleva por dentro y más el cubano que padece de nubecitas en la cabeza que a veces no le dejan ver con claridad dónde pisa y por eso dice una cosa y hace otra, no llega o se pasa, se ríe cuando hay que llorar (y viceversa).