El sombrero de Camilo

busto de Camilo Cienfuegos en Línea y C

Lo descubrí un día por casualidad, caminando embobecida (como es mi costumbre andar pensando en tantas cosas) por la calle C del Vedado, y al llegar a Línea me acerqué para ver de quién era el busto. Desde entonces siempre paso para allá y para acá en tránsito apurado, por alguna gestión, y me digo: tienes que tirar esta foto. Y no hay vez que pase y no piense como seguía pensando hace unos días al tirarla, ¿dónde está el sombrero de Camilo? Sigue leyendo “El sombrero de Camilo”

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Ánimo de hogar

Edificio en la esquina de Lïnea y 14, Vedado, La Habana
Foto: Dazra Novak

Este edificio en la esquina de Línea y 14, Vedado, -da lo mismo si voy de ida o de regreso- llama poderosamente mi atención. Si voy de mañana mi ánimo amanece tan solo de mirar esos tiernos balconcitos hechos de madera, delicadamente trabajada, que luce frágil y sin embargo carga con tanta teja, tantos años, tanto sol. Si voy al mediodía vuelve mi energía a amanecerse en esa sombra caprichosa conque árboles más o menos altos les refrescan. Si paso en la tarde, no sé cómo se las arreglan, pero ahí está de nuevo esa fresca sensación (como cuando hacemos tiempo bajo la sombra de un árbol muy frondoso) de que las horas no pasan, no hay un día tras otro porque es siempre el mismo día a la misma hora de los mejores recuerdos: y amanezco sonriente como en los cuentos de aquella infancia donde el protagonista –y el/la niño/a espectador, es decir, nosotros- terminaba casad/ con un/a príncipe/princesa… y feliz. Quizá porque los edificios de ahora me dan no sé qué: mientras más modernos, más fríos; mientras más elegantes, más respiración artificial; mientras más empinados, menos entienden que la existencia de los otros es a cada uno de nosotros lo que la vida misma. Y es que estos balcones se me antoja que pueden detener el tiempo. Me gustan porque son como el cuento que, antes de dormir, solía leerme mamá.

Nos vemos en el parquecito de los chinos

parque de Línea y L
Parquecito en Línea y L / Foto: Dazra Novak

¿Dónde? En el parquecito de los chinos. ¿Dónde? En el parquecito que tiene una pequeña torre oscura, un monumento a los chinos que lucharon por nuestra independencia. ¿Dónde? En el parquecito pequeña-cuña-de-cemento con banquitos y árboles que está en Línea y L donde se sientan hombres que te dicen ¿taxi? cuando les pasas por el lado y al mediodía el sol te come vivo –no sé cómo pueden estar allí todo el día- porque los árboles son pequeños todavía y el concreto hace que el calor rebote y te queme las suelas de las chancletas o de cualquier zapato que uses aunque de vez en cuando y a pesar del calor algún viejito se siente a descansar los brazos, qué remedio, por el peso de las jabas con los mandados o las viandas que compró en el agro de 17 y K mientras pasan los muchachos montanto patineta o los pioneros al salir de la escuela o gente que por la noche terminan su borrachera aquí o simplemente caminantes que van y vienen desde cualquier punto de la ciudad porque aquí las guaguas y los taxis –los almendrones- pasan hacia un lado y hacia el otro como si este fuera –ahora que lo pienso quizá sea así- uno de los puntos más frecuentados de la ciudad. ¿Ya sabes dónde es?