Parque Vidal

glorieta del parque vidal

Todas las calles de Santa Clara conducen al parque Vidal. Todas las vidas recalan, con insistencia, en el parque Vidal. El parque Vidal no duerme nunca de tanto escuchar a esos visitantes que siempre traen algo nuevo para confesarle, algo que es casi lo mismo y a la vez diferente. Dos horas puntuales le marcan el ritmo a la jornada. Uno es al amanecer, cuando los totíes despiertan y salen disparados hacia el día nuevo que se anuncia, y luego al atardecer, cuando danzan en círculos, con su griterío de bandada libre, por encima de las cabezas de los transeúntes que se conectan a la wifi, los niños que corretean libremente, gente que se sienta y mira, espera, se queda un rato, y parte otra vez. El parque Vidal es el mismísimo corazón de Santa Clara latiendo a todas horas, circunvalado por un constante transitar de ómnibus Diana –pequeños juguetes tragadores de gente-, el señor que pasea su carrito tirado por un chivo añejo, choferes de taxi que ofrecen sus servicios, bicicletas, motorinas, transeúntes que apuran el paso. Lugar de encuentro y desencuentro donde he visto un pequeño muy concentrado en el chorro de agua que sale de la bota de otro niño, de bronce y de pie, sobre la fuente. Aceras donde he visto a algunos apurar el paso bajo los árboles para evitar ser manchados con la gracia de los pájaros. Para ver todo el parque Vidal hay que andarse despacio y en zigzag. Saltar de una acera a la otra hasta sus hoteles, hasta la biblioteca y adentrarse en sus silencios, correrle el portal alargado y de puntal altísimo, y seguir repasando vidrieras hasta la librería Pepe Medina, tomar algo en el café literario, volver a entrarle junto a la estatua de Marta Abreu, esa mujer de alma tan grande y generosa como para que su nombre salte a cada paso en tarjas y memoriales y sospecha de que esta ciudad guarda algo muy especial para que le haya nacido alguien así, que bien puesto lleva la Universidad su nombre. Para ver todo el parque Vidal hay que repetir la visita en varios momentos del día, a fin de notar cómo se cambia de traje. Y es que la gente no se viste igual. En las mañanas van vestidos de apuro, con horarios de trámites y gestiones. Al mediodía se camina aún más rápido, si bien con algo de modorra tras el almuerzo, buscando una sombra disponible, pidiendo permiso para compartir asiento. En las tardes van con ropas ligeras de ánimo de paseo, y a medida que se va escondiendo el sol se ocupan casi todos los bancos, se deambula más lentamente, escuchando los músicos que bajo la glorieta tocan sus instrumentos con tal firmeza de espíritu que no puedo evitar una evocación de aquel San Petersburgo bajo asedio, y estos músicos, como la orquesta de Eliasberg tocando la 7ma sinfonía de Shostakovich a pesar de todo y las bombas, regalándonos jazz como diciendo, la vida es aquí, ahora. La vida es este melodioso transcurrir sin apuros al margen de internet. Ya en la noche se han recogido las carpas azules que venden suvenires durante el día, junto al teatro La Caridad, con sus interiores que son un viaje en el tiempo roto de repente si oteamos a la salida su bar La marquesina, lugar de esos tráficos más viciados que acarrea el turismo extranjero. De madrugada, a la salida del Mejunje, los contenes del parque Vidal también son bancos o colgaderos donde la gente se arracima y se sigue contando cosas. Cosas que van cayendo al suelo, se acumulan para ser barridas con abundante agua algunos minutos más tarde, cuando el sol promete salir y por eso el borrón y cuenta nueva. Ahí se acaba todo… y todo vuelve a empezar.

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One Reply to “Parque Vidal”

  1. es muchas cosas al mismo tiempo… es la única plaza de ciudad principal que fue atacada por las tropas insurgentes en las tres guerras más importantes de cuba: 1868, 1895 y 1958… es la rotonda natural de la ciudad… tiene vida a toda hora, es un parque que nunca está vacío… los pájaros negros que mencionas y los chivos que pasean niños son tradicionales… y es como lo cuentas, cambia durante todo el día según cambia la gente por horas… espero que cuando se terminen los edificios que están en reparación, se vea mucho más bonito que ahora…

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