Nombrar El parque: Evelyn Pérez

parque de Kholy
Foto: Dazra Novak

Poco importan los nombres que hayan tenido antes. Los parques, las plazas, los barrios van delineando otro mapa particular, más o menos feliz, según los escarmientos que de ellos guardamos. Somos nosotros, los caminantes, quienes los modelamos a nuestra conveniencia en un amasijo de recuerdos que, caprichoso random, se despiertan cada vez que los pies tropiezan en aquella esquina donde aquel día…, bajo el  balcón que nos…, en el parque donde hablamos de tantas cosas y casi nada pudimos resolver. Este parque ubicado en el reparto Kholy, que casi desemboca en la avenida 41, es mi parque de Evelyn Pérez. Fue bajo una de sus ceibas donde nos sentamos, hace más de diez años, luego de una jornada de trabajo en el Centro Onelio Jorge Cardoso. Quizá porque suelo inspirar confianza en los otros y la gente termina contándome todo. Quizás porque esa tarde de veras ella no tenía con quién hablar. Me había dicho no puedo más, necesito hablar con alguien, ¿tienes tiempo? Y a partir de ese día en que fui su alguien se nos hizo costumbre a la salida del trabajo, además de beber el cafecito en el Hatuey y pedir botella hasta las casas respectivas, sentarnos un rato sobre la hierba y meternos las manos en la cabeza. Hablar con la otra como con una misma, con dureza, con ternura, con una palabrota –o varias-, con paciencia. Así fuimos creciendo ambas (ella seguía creciendo donde yo comenzaba a crecer, escrituralmente hablando): estas ceibas nos vieron publicar cuentos, ganar premios literarios, volver a reír cuando me confesó que era ella la autora de Yo también estuve una noche con Dazra Novak. Allí se sumó a nuestros parloteos Erick Mota, también escritor, más tarde esposo y padre de sus hijos. Un buen día, no volvimos más a este lugar. No nos sobraba el tiempo. Teníamos otros trabajos. Vivíamos en otras casas. Habían nacido sus dos hijos más pequeños, Rodrigo y Rainer, a los que no cargué de recién nacidos porque me daba miedo romperlos. Y ella como si nada, riendo sobre la cama del hospital materno: Mamita, no seas cobarde… ¡a esa edad los chamas son de goma! Ahora que Eve ya no está más me regreso, después de tantos años, a nuestro punto de partida. Hoy mi corazón, en un mismo nudo de pesar por su muerte y el eco de su risa escandalosa, hecho de este extrañarla tanto y de su fuerza para sacarle el máximo a la vida, sabe que bajo esta ceiba, sobre esta hierba, en lo que avanzo hacia mi día inevitable, habré de evocar muchas veces, muchas, su nombre.

Evelyn Pérez González

Evelyn Pérez González (La Habana, 1972-2017). Bibliotecaria, narradora y guionista de televisión. Entre sus libros publicados están la noveleta para niños Historias de mi barrio (Premio Pinos Nuevos 2004, Gente Nueva, 2005); los libros de cuentos Esas dulces violencias de cada día (Premio Calendario 2007, Casa Editora Abril, 2008) y Supuestas vidas (Premio Uneac, Ediciones Unión, 2008). Obtuvo numerosos premios nacionales en la categoría de cuentos para adultos, como el Farraluque 2006, la Gaveta 2007, segundo lugar en el concurso de Relato Corto Cigüeñela en España y mención en el concurso de cuento César Galeano, entre otros.

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