No cortes camino

bosque de pinos entre avenidas Boyeros y Zapata

Foto: Dazra Novak

Pues sí, caminé desde Ayestarán y subí por 20 de mayo a buscar Boyeros. Pasé junto a la Biblioteca Nacional con la idea fija de tirar una foto a la Inducción cromática que está ahí mismito –me dije y me repetí- y por eso caminé y caminé y… cómo caminé. Hasta que llegué a este bosque: manchita de pinos que cubre un pequeño espacio entre la avenida Boyeros y la de Zapata, aquí donde algunos músicos ensayan, por lo general, instrumentos de viento (de hecho, pasó uno con su negrísimo estuche y me preguntó: “Where are you from? “¡Cuba!, grité y me dijo, “¡anda, qué linda!” y ambos nos reímos. “No cortes camino por ahí” habría dicho la abuela si esto fuera un cuento, “mira que el lobo…”. Pero esto no es cuento y por eso se siente, más lejos de lo que en realidad está, el tronar de los autos y ese silencio misterioso de los árboles cuando les da por juntarse. Casi tropiezo con despojos sospechosos, ecos de algún ritual religioso que, presumo, se realiza en plena madrugada. Pequeños tocones formando un círculo, tiras de rojo desteñido, “no cortes camino por ahí, que recoges”, diría una abuela espiritista y eso no nunca sería un cuento, sino una buena parte de la vida real en Cuba. Salgo rápido, no me entretengo como otras veces, camino en puntica de pies a fin de no pisar lo que mejor no pisar. A veces, los atajos son más peligrosos de lo que uno se imagina.

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Acerca de dazranovak

Escritora cubana. Licenciada en Historia por la Universidad de La Habana. Tiene en su haber los premios: Pinos Nuevos 2007 (cuentos, Cuerpo Reservado, editorial Letras Cubanas 2008), David 2007 (cuentos, Cuerpo Público, ediciones Unión, 2009) y Uneac 2011 (novela, Making of, ediciones Unión, 2012).
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2 respuestas a No cortes camino

  1. César dijo:

    Muchos saludos. No reconozco el lugar aunque he caminado por ahí. Me trae recuerdos de niñez, de regreso de la escuela, al atravesar un solar, bajo una ceiba, recogíamos muchos kilos prietos pero había que orinarlos primero para eliminar el maleficio. Comprábamos raspadura en una bodega cercana. (No te lo recomiendo)

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