Calle 12

Calle 12
Foto: Dazra Novak

Como los de una niña que, en puntica de pies –igual que las bailarinas-, asoma la cabecita por la ventana, así se asoman mis ojos –apenas los ojitos de la niña- a lo empinado de la calle 12. Un recorrido breve desde el mar hasta el cementerio (dos expresiones diferentes para una sola muerte), con sus respectivas florerías al comienzo y al final del camino. Soy una niña golosa que se detiene cada vez, en mitad del recorrido, para saborear esos deliciosos churros rellenos de chocolate o leche condensada -¿me da otro, por favor?-, dando brinquitos sobre la cebra que lanza los dados cuatro veces sobre la calle 23 (mientras el conductor se burla de mí qué comemierdita la niñita, muy parecido a lo que dijo aquella pequeña a la que Onelio le contaba un cuento en El libro de los abrazos, de Eduardo Galeano). Un juego de parchís entre el Cinecittá, La Pelota, la cafetería 23 y 12 y el edificio al que hace algo de tiempo se le derrumbó la escalera dejando a los vecinos encaramados allá arriba. Media vuelta casi al final para volver calle abajo, y lanzarse de nuevo: Ah… si tuvieras una chivichana -le dice esa niña a la mujer que soy.

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3 Replies to “Calle 12”

  1. ¿Qué pones en tus palabras “de tu andar caprichoso” que siempre vuelvo a ellas, una y otra vez…y soy feliz? Un gran abrazo para ambas, mujer y niña 😉

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