Súbete

letrero de almendrón
Foto: Dazra Novak

Vamos, rápido, súbete, que todavía estás a tiempo. Huele un poco a petróleo pero, imagínate, no existe otra manera de burlar el tiempo. Cierra bien la puerta y, por si las moscas, no te le recuestes cuando doblemos en la curva. No te pongas los audífonos, que no, ¿nunca te han dicho que la ciudad también entra por los oídos? Si al chofer le da por poner regueattón o bachata yo le pido que baje el volumen, ¿te parece bien? Si no lo baja le preguntamos qué opina del pasado 17 de diciembre y te aseguro que apaga la reproductora y empieza a hablar. Es normal que sea difícil esquivar los baches, los almendrones son muy grandes y las calles nuestras… bueno, ya sabes, las calles nuestras son como la superficie lunar. El traqueteo de huesos es inevitable, así como no te prometo que se abran las ventanillas, por eso mejor nos sentamos en el asiento de atrás, se va más cómodo ahí desde que solo montan tres pasajeros, además, el aire siempre entra por algún lado. Mira hacia afuera, pero también mira a los que están junto a ti, ah, si pudiera saber lo que llevan en sus cabezas en ese momento en que los edificios pasan velozmente en sentido contrario, a veces más lentos. Disfruta el viaje, pero trata de pensar por un segundo cuando este Chevrolet era nuevo y lujoso, piensa en lo mucho que ha vivido, en los kilómetros y años recorridos y en cómo contamina el ambiente pero también, qué contradicción, nos salva el transporte: supongo que nada es perfecto. Estas carrocerías son tan duras que, si el chofer maneja como es debido, uno se siente doblemente a salvo. Eso sí, cada vez que se monte alguien dale los buenos días, alto, para que se oiga como lo que es, una nueva campaña de alfabetización, así vas contagiando a todo el mundo y para cuando te bajes, puede que el chofer hasta te desee un buen día. Ten paciencia con esto último, pon de tu parte, anúnciale con tiempo dónde te vas a bajar para que no haya frenazos bruscos. No le pagues con el auto en marcha, por el bien de todos mejor que sus manos estén ocupadas con el timón. Si se va a montar alguna viejita ayúdala con los bultos, déjale que suba antes si tú te quedas primero, ¿cómo esperas recibir si no das de ti? Lo demás ya te lo cuento por el camino, hay cosas que no pueden planificarse desde el principio. Vamos, súbete ya.

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10 Replies to “Súbete”

  1. Hola Dazra
    Tus críticas sociales parecerían feroces, si no las presentarás con tanta dulzura.
    Donde vivís hay que hacer malabarismo para contar la realidad, lo comprendo.
    Sos un encanto.
    Cariños
    Rubén Ardosain

  2. Mi querida Dazra, mi ciudad es dulce porque tú lo eres…aún creo en ella porque existes tú. Gracias por vivir mi ciudad, por darle vida para mi, para todos. Te quiero bien.

  3. Querida Dazra, tuve miedo de que no escribieras mas aqui. No fue tanto tiempo, pero te eche de menos como se extraña un buen cafe. Muchas veces abri tu post de la calle 70. Gracias por otras dosis de esa Habana que me recuerda lo que fue y lo que pudo ser y me da esperanzas de quizas llegue a ser otra vez.

    1. César, es que quedé sin conexión y me fue difícil acostumbrarme a la idea de que ahora tengo que molestar (más todavía) a todos los amigos, para subir una cosita aquí, otra allá, pero no me rindo, no, quizás demore unos días para subir las entregas, pero no me rindo. 😉 Besos de nuevo año!

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