Calle 70

calle 70
Foto: Dazra Novak

Porque el terrible final me funciona esta vez como el principio, la sola idea de la calle 70 me asusta. Y reconozco en ese temor, más allá de la malhadada fama del barrio de Buena Vista, alguna extraña-lógica asociación por la archiconocida funeraria que nace precisamente ahí, donde el paseo arbolado comienza a acompañar la calle hasta desembocar juntos, como es costumbre de los ríos, en el mar. La calle 70 no llega a ser inhóspita, pero hasta la avenida 19 tampoco es amigable. Digamos que hasta allí a duras penas tolera nuestra presencia –eso, sin quitarnos ojo de encima-, junto a los inquilinos de los bancos que lloran la pérdida, juegan dominó o fuman algún cigarrillo, para una travesía que más adelante se desentiende de nosotros al recogerse en casas amplias con jardines y rejas y timbres en las puertas y perros guardianes. De recorrer esa primera mitad el caminante lo hará por asuntos muy prácticos de tipo agromercado, panadería, kiosco, camino que acorta las distancias o provee de taxis rápidos que nos lleven, hacia abajo hasta la zona de los hoteles, hacia arriba hasta el hospital Pando Ferrer (la Ceguera), el cupet de Tropicana, el Lido, el Obelisco o las muy transitadas avenidas 31 y 41. De recorrer la segunda mitad, por el contrario, el transeúnte lo hará para solazarse, para serenarse con la quietud de los árboles y encontrar la promisoria inmensidad del mar. No, la calle 70 no es, como tantas otras en La Habana, una calle de dos vías, sino dos calles con un mismo nombre: hacia arriba presiona las sienes hasta alterar todos tus sentidos, hacia abajo te quita los frenos para ver hasta dónde te permites llegar.

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7 Replies to “Calle 70”

  1. Leyéndote volví a caminar por 70, bajando siempre más que subiendo, a veces de tarde, las más de noche…junto a una personita feliz que siempre colma todos mis recuerdos. A veces hacia ” El Castillo Azul (no sé si aún existe esa dulcería), otras hacia un banco cualquiera a soñar- amar, y las mil y una que no recuerdo pero en las que siempre fui feliz. La esquina de 70 y 17, esquina de mi nuevo hogar, de largas y dulces esperas, pequeños banquitos donde regalé rosas, lirios y mi mejor sonrisa. Me pregunto, hacia dónde me llevará la próxima entrada de este nunca predecible blog.

    1. Sí, el Castillo Azul existe todavía, haciéndole competencia a La Flora como hacen los negocios particulares hoy… y la mayoría ganan! Me alegro de haberte traído tan lindos recuerdos, ya ves, yo te hago recordar y tú me haces sonreír. La próxima es una sorpresa, como siempre 😉 Besos!

      1. Como yo casi no conozco… mi pregunta tal vez sea no muy buena…. pero esta calle estará por Miramar?????????

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