Edificio América

edificio América
Edificio América / Foto: Dazra Novak

(…) El viejo edificio tiene varios accesos pero solo se usa la entrada principal. La entrada es la salida, y viceversa. Antiguamente uno de los edificios más lujosos de La Habana, ahora es una madriguera donde la gente ha hecho hasta dos y tres divisiones, transformando hermosos apartamentos en cuarterías. En caso de fuego las escaleras de incendio están bloqueadas, son viejas cicatrices colgando inútilmente hacia el exterior. Ni siquiera al parqueo hay acceso posible desde adentro. De acontecer alguna tragedia los vecinos solo tienen una salida, que es, a su vez, la única entrada. Para discutir asuntos importantes los vecinos se reúnen en el lobby del edificio “Compañeros, los balcones se están cayendo” la voz del presidente del consejo de vecinos, “y si el gobierno no nos ayuda con eso ellos serán los únicos responsables si ocurre una tragedia”. Pausa. “Creo que no aguantaremos el próximo ciclón”, una voz. “¿Caballero, por qué no le escribimos a Eusebio?” pausa larga, escéptica, la única salida. “Si no lo arreglamos nosotros mismos…”, un tercero en voz baja. “Yo quisiera hablar del parqueo”. “Eso no es importante, compañera, en realidad el problema que deberíamos resolver es el del elevador”. “¿Que no es importante?, ¡para la gente que quiere permutar es importante!, ¡todos los vecinos tenemos derecho al parqueo!”. “Más importante es lo del elevador, se lo digo yo. ¿Se le olvidó cuando se murió el viejo del séptimo y tuvimos que bajarlo por las escaleras, como si fuera un saco de papas?” unos segundos de silencio. “¿Caballero… por qué no le escribimos a Eusebio?”… (…)

Fragmento de Casa de Cristal (Dazra Novak, cuento, inédito)

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Edificio América, desde la esquina de N y 27

 

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Edificio América, desde la esquina de N y Jovellar / Foto: Dazra Novak
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