De los teléfonos públicos

telefono publico

Foto: Dazra Novak

Me pregunto que pasará con estos teléfonos públicos que antes (cuando no teníamos ni fijos ni celulares) nunca aparecían cuando más falta hacía (y hoy prácticamente son fósiles que uno se tropieza por casualidad). Los que se quedaban sin tono, estaban llenos de monedas o solo podían hacerse llamadas de emergencias. Esos teléfonos tan perseguidos por los reclutas salidos de pase que llamaban a las novias o familiares en provincia y uno se desesperaba porque, cuando la llamada al fin parecía estar a punto de terminar, el muchachito vestido de verde echaba más monedas. Y uno en la cola, esperando. Para leer, en nuestro turno, mientras se hablaba con esa voz del otro lado, los letreros rayados en la pared o en el propio teléfono: fulanita te quiero, un número de teléfono luchando contra la desmemoria, un corazón, un improperio, una rayita con la moneda de veinte centavos. ¿Se imaginan haber llamado al número que estaba escrito ahí? Conversar con el extraño como quien habla en un encuentro fortuito, establecer una conexión, entrarle por el oído a ese alguien desconocido que nos responde del otro lado (tomando en cuenta que tampoco existía el caller ID). Nadie sabe, a lo mejor tenía la voz bonita, a lo mejor estaba solo (o sola), a lo mejor en ese momento miraba el teléfono con ganas de que sonara o era alguien que conocía a alguien que lo conocía a uno pero no se animaba a dar el primer paso. Pero no, claro, en aquellos tiempos uno es esforzaba hasta por no equivocarse (la tecla de redial a veces no servía) y además siempre había más gente esperando detrás, en una cola que ni siquiera imaginaba que, años más tarde, al transeúnte le iba a caber un teléfono en el bolsillo del pantalón.

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Acerca de dazranovak

Escritora cubana. Licenciada en Historia por la Universidad de La Habana. Tiene en su haber los premios: Pinos Nuevos 2007 (cuentos, Cuerpo Reservado, editorial Letras Cubanas 2008), David 2007 (cuentos, Cuerpo Público, ediciones Unión, 2009) y Uneac 2011 (novela, Making of, ediciones Unión, 2012).
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Una respuesta a De los teléfonos públicos

  1. Reblogueó esto en Desde Angerona te cuentoy comentado:
    Bueno yo creo que por ahora no desaparecerán por que a decir verdad no todos los cubanos tenemos las posibilidades de contar con un celular y muchos menos con pasar un mensaje por internet así que su futuro Si debe ser desaparecer pero no es un futuro a corto plazo, pienso yo que soy de las que todavía ve a diario algunas colas en los situados en mi trabajo o cerca del lugar. LO malo de ellos es que muchas veces no funcionan por roturas ocasionadas por el maltrato, me imagino que si ellos pudieran denunciarlos se pasarían el día en su ring ring, ¿no crees?

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