Calle San Lázaro

calle San Lázaro
Calle Sal Lázaro / Foto: Dazra Novak

Muchacha Jessica, eso que me dijiste cuando conversábamos en el bar Madrigal que la calle San Lázaro tenía una parte feliz y una parte triste, me dejó pensando. Al llegar a casa miré la foto que había tirado y sí, era la cara más bonita del recorrido, esa que no encierra ni siquiera la mayor parte. Impulsada por tus palabras asistí una vez más a su nacimiento en la calle Prado, entregándome al gris precario de sus edificios, a la mirada expectante de la gente. Hay un raro contraste entre los autos –hasta los almendrones compiten en esta categoría- y las fachadas, como si estos últimos quedaran siempre mejor parados, quizás por el color, quizás por la velocidad con que le ganan a esa triste realidad estática de las viviendas. Luego, cuando me pareció que iba a morir irremediablemente vencida por la angustia del paisaje, hubo una conversión, un maquillaje, algo de oxígeno que se inyecta en el Parque Maceo. Algo de humana resistencia que, dejado atrás el hospital Ameijeiras, va aumentando intensidad hasta adornar completamente la parte feliz. La parte donde por fin se respira. La zona donde se agradece que haya árboles, negocios, aceras más amplias sin peligro de balcones volantes por encima de nuestras cabezas, calle que se empina hasta dar con la Universidad. Hay una brisa discreta que me detiene en la colina y, cuando miro hacia atrás, reconozco que esta calle me ha dejado sin aliento. Y para colmo yo había olvidado, cómo es posible para una hija de isla, esa siempre posibilidad del mar.

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11 Replies to “Calle San Lázaro”

  1. Querida Dazra: Yo aquí en en final del mundo, esperando por el final del tiempo. Dándole al mundo las últimas miradas para que me borren del corazón las primeras, porque me duelen. Y tu con tu cámara mágica conspirando contra mis intenciones.
    En realidad no te culpo, todo lo contrario, te agradezco darle imagen fresca a mis recuerdos. Por esa calle caminé desde y hacia el Vedado centenares de veces a todas mis edades. Pasando el Parque Maceo hacia el Alma Matter…Oquendo…Soledad…Aramburu…. Es verdad que viví muchos años en 49, en Marianao donde tan amablemente me dedicaste un post. Pero subiendo por Aramburu y llegando a San Rafael, justo en la esquina del Parque Trillo, en el vértice opuesto al parque, en el 351 de la calle Aramburu, una pequeña puerta da a un segundo piso donde transcurrió la infancia de mi padre que se llamó Idilio, porque tal fue lo que vivieron mi abuelo César, un inmigrante español talabartero de oficio y mi abuela Rita, una negra gorda costurera. Precisamente allí, en esa esquina de la Habana desde 1930 hasta que los pulverizó el tiempo.
    Gracias en mi nombre y en el de todos los habaneros por el recuerdo.

      1. Somos habaneros Dazra. Yo no conozco otra ciudad de Cuba como a La Habana, nunca me alejé mucho de ella, todo me ocurrió allí. Ahora me alejé demasiado y creo que para siempre. Te sigo, me gusta tu trabajo y me llega hondo. Afectos.

  2. Cuando estaba allá me sumergía en tu blog y me parecía mágica y maravillosa la forma en que me hacías redescubir la ciudad y mostrármela desde otros colores. Ahora que estoy lejos, además de todo esto, me resultan necesarias y casi imprescindibles estas fotos, acompañadas de esa manera de contar la Habana tan tuya. San Lázaro, cuántas 195 en el Amejeiras, cuánta bicicleta montada en el parque Maceo, cuánta cerveza compartida en el Bodegón de Teodoro. Así que gracias Dazra, por tu voz que se hace eco acá, te leo siempre.

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