Arco de Belén

Arco de Belén
Arco de Belén /Foto: Dazra Novak

Querida Isayda, ayer me fui a la Habana Vieja. La fuerza de la costumbre me llevó hacia abajo por la calle Obispo, solo que esta vez doblé derecha en la esquina de Compostela. Seguí recto un montón de cuadras que se fueron haciendo aún más viejas, grises, a medio caer y polvorientas. No paré hasta Acosta y aquí te respondo la pregunta que tengo en mi bandeja de entrada desde hace algunos días. El Arco de Belén está donde se cruza la calle Acosta con la calle Compostela. Te confieso que había pasado antes por ahí, pero desconocía su nombre. La gente allí, cómo decir, es más gente de barrio, cubano de barbacoa-bicitaxi-transeúnte que hace las gestiones a pie, que tiene problemas con el abastecimiento de agua y la amenaza constante de un techo de viga y losa (que cualquier día de estos, se cae), gente que transita para cortar camino hacia algún lado, a recogerle algún par de zapatos al zapatero, a comprar churros, botar la basura, ir al agro, bajar a la avenida del Puerto o subir a la calle Egido y perderse en ese mar de gente que entonces incluirá a los extranjeros y los pesos convertibles. Me fijé que de seguir por Compostela encontraría bellísimos balcones enrejados que lucen colores y entramados tan llamativos, tan llenos de ropa recién lavada, tan vivos, pero de pronto me dolían las piernas por la caminata y al abrir bien estos ojos míos –que fácilmente se entretienen con la magia de ciudad- asumí por las miradas que el barrio podía volverse inhóspito. Tiré par de fotos y al guardar -más que rápido- la cámara fotográfica un hombre me abordó: Amiga, amiga ¿de dónde ser? Ahí me ganó la risa y contesté: Tan cubana como las palmas, mi amor.

Acosta y Compostela
Acosta Y Compostela /Foto: Dazra Novak
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6 Replies to “Arco de Belén”

  1. Motivado por la foto busqué información (Google es una maravilla) y encontré tanta que necesito mucho tiempo para leerla, pero dice:…”Los Belemitas (del convento de Belén) solicitan un permiso en 1772 para construir un arco sobre la calle Acosta con el fin de facilitar el traslado de los enfermos convalecientes desde el Convento hacia las construcciones que la orden poseía en terrenos al otro lado de la calle, ya que las autoridades sanitarias de la ciudad habían prohibido el movimiento de estas personas a través de la vía pública”. “El Convento de Nuestra Señora de Belén de La Habana, se encontraba localizado en las manzanas comprendidas entre las calles Compostela, Acosta, Picota y Luz, en La Habana Vieja, y ocupaba un área aproximada de 12 000 metros cuadrados. Ojala haya sido válido el aporte.

  2. Repasando uno de esos sitios que hay ahora, donde tanto periodista inteligente está plasmando las vivencias de la Cuba de hoy, me detengo en una serie de fotos muy bonitas y artísticas donde se muestran “lugares comunes” de la Ciudad, desde una interesante perspectiva. Como cualquier cubano herido de nostálgica lejanía, comienzo a recrear lo que estoy viendo/viviendo: el malecón, el Capitolio, la Plaza Vieja, el Arco de Belén… ¿el Arco de Belén? Con pánico descubro que la mente queda en blanco, de pronto no recuerdo el lugar, las entrecalles, el arco, nada. Torturo a la memoria, sigo buscando entre los recuerdos porque sé que he pasado, sé que está cerca de ese lugar de Lizt Alfonso que un día con placer visité, sé que probablemente tengo alguna historia (fruto de mis interminables porqués) en alguna parte escondida del recuerdo. La memoria…la memoria es tan selectiva, traicionera, insolente.

    Yo no me puedo permitir olvidar, necesito recordar el color específico del mar, el humo del almendrón, las calles bullangueras, la charla impertinente del desconocido, el tuteo imperativo, el asere fraternal, la nobleza autóctona, la idiosincrasia ingenua todavía, la belleza del barroco roído, la cinética particular del dinosaurio, la iconoclasia, el sincretismo, el realismo burlesco; el calor del abrazo de la familia, los ojos melancólicos e inquietos de mi madre, la risa despreocupada y sincera de los amigos de siempre, el sabor del guarapo que venden a cuadras de la casa, el olor de la mañana verde que toca a esa, que de todas las puertas que he cruzado, es la mía. Hay quien dice que es la peor manera de enfrentar el presente, la inserción a otro lugar; hay quien aplaude el arte de aferrarse a las raíces y de no olvidar el camino que marca el faro hasta tierra segura. Hay teorías de todo tipo para todo. Mi realidad es que no me voy a permitir olvidar, mi Ciudad, mi casa, mis recuerdos, tienen que sobrevivir a todas mis nuevas vivencias en cualquier lugar del mundo donde siempre, irremediablemente, estaré de paso.

    Alguien escribió una vez: “tu blog es una isla flotante, en el medio de la nada y en el centro de todo. Es un oasis en medio de un desierto de mediocridades. Es un espacio de pasión y alumbramiento, capaz de extender ese abrazo que necesitamos todos”; no se equivocaba.

    Gracias por la reseña, gracias por el detalle, gracias por todo.

    1. Mientras yo tenga fuerzas para seguir recorriendo estas calles y sacarles la magia que persiste a pesar de todo y de nosotros. Mientras yo tenga ojos para ver más allá de la repetición de sus edificios, de su gente y del (c)olor del mar entre tantas otras cosas, pues entonces no habrá lugar para tu/nuestro olvido. Sigo (seguiré), estoy (estaré) aquí. Lo único que deberás hacer toda vez que te asalte la pregunta es señalar con el dedo y hacia allí habré de dirigirme, cámara y corazón en mano.

  3. Sra. Isayda, me gustó mucho lo del ..”oasis en medio del desierto de mediocridades”.. y así, de repente y motivado por Dazra pretendo seguir visitando este oasis. Me doy cuenta de que estuve perdido demasiado tiempo entre esas mediocridades, queriendo arreglar lo que no tiene remedio y desperdiciando el privilegio que tenemos, de ser cubanos y el de tener en la memoria miles de recuerdos que compartir y millones de cosas que aprender. Aprovechar las facilidades para encontrar información y mantener muy separadas las cortinas de la política que no dejan ver lo que verdaderamente importa. Saludos.

  4. yo nunca me desprendere de mis raices , emociones,de mi historia que es unica y por suerte no se parece a ninguna, de mi religion enmañada entre todas, de esa mescla que llevamos todos los cubanos de ritmo, de alegria y hospitalidad heredada del español , del indio del africano que nos hace unicos en el mundo , nada que a buena hora naci en este maravilloso pais y soy por fortuna y gracias a dios cubano

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