Eliseo Alberto, “Esther en alguna parte”

esther-en-alguna-parte-eliseo-alberto-escritor-cubano-habana-po[…] Martes 11 de noviembre, 2003. Hay una noche dentro de la noche, dice Virgilio Piñera. También hay otra patria dentro de la patria, una ciudad dentro de la ciudad, un hombre dentro de cada hombre. La Habana se revela en esos silencios aplomados de los barrios. A muchos de sus habaneros y habaneras se les va la vida en una indiferencia mojigata. No se atreven a violar ni siquiera un límite, Ismael: ellos son los que se sientan en los balcones a ver pasar la paloma de un pecado, el gallo de un guapo, el perro callejero de un insolente, la potranca de una prieta altiva. Yo te digo que duermen en sus camas de sábanas cansadas, en posición fetal y con calcetines. Ni sueños tienen: tampoco de qué arrepentirse. ¡Mala suerte! Toda ciudad acoge una corte de fracasados: seres huecos, presos en el laberinto del barrio, la esquina, el parque de la otra cuadra y, en casa, cuatro paredes de puntal alto, con muchas capas de merengue acartonadas: en la pared del norte, un cisne; en la del sur, dos tigres de bengala; en la del este, la imagen de un patriota, enmarcado en cedro; en la que resta, el panteón de retratos donde un aro de luz recorta cabezas de los parientes difuntos, bien peinadas. Las rosas de papel en el pomo de mayonesa son nuestras siemprevivas, nuestras siempre muertos. A la bailarina de porcelana la pierna derecha o tres dedos de la mano o la docena de frambuesas que antes, cuando joven, llevaba en un canasto. Por esta calle no ha venido ni de visita la lujuria. Es el reino masturbado de una Cuba que también es Cuba aunque solo tenga, por encanto, la atracción de ver cómo se mecen levemente los sillones: desde el otro mundo los espíritus repiten la costumbre de balancearse, tric trac, tric trac, hasta quedar dormidos. Los muertos se vuelven a morir, sobrino. La culpa la tiene el calor. Es la sarna de la apatía: la lepra tenaz de la abulia. Todo se deja para mañana. Mañana, mejor mañana. Mañana. Los cubanos nos conformamos con la media mentira que encierra la media verdad. Cuánto daño nos ha hecho esta manía de cuidar las apariencias. Desde niños nos domesticaron con el consejo de que la ropa sucia en casa. Me duelen las articulaciones. A los machos de este país les aterroriza la ternura, tanto o más que un alacrán o una araña peluda. No soportan sentirse frágiles, lacios. En esta ciudad nadie perdona a nadie: cada cual en su luchita, en su chiquero. […]

Eliseo Alberto (La Habana, 1951-México, 2011) Narrador y periodista. Fue jefe de redacción del Caimán Barbudo. Ha publicado las novelas La fogata roja (Premio de la crítica, 1983), La eternidad por fin comienza un lunes (1992), Caracol Beach (I Premio Internacional de Novela Alfaguara, 1998), Esther en alguna parte (Premio Espasa Calpe, 2005; ediciones Unión 2010) entre otras. Escribió guiones para cine: Guantanamera, dirigida por Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío; El elefante y la bicicleta , Juan Carlos Tabío, entre otros largometrajes.

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