Francisco López Sacha, “Escuchando a Little Richard”

variaciones al arte de la fuga-francisco lopez sacha[…] Ni Brache ni yo nos dimos cuenta, pero la noche se vino abajo. Estábamos casi todos, fumando. Esa vez trajeron una placa de Los Beach Boys que sonaba bastante difusa y un montón de cigarros mentolados con el nuevo sistema de meterlos dentro de un pomo y dejarlos así, a la intemperie. Tocaron a la puerta, pero no fue con dos toques primero, un silencio y dos toques después. No. Fue un toque imperativo, violento, con una voz de mando que resonó en el pasillo y un corrientazo que sacudió el sótano y los cigarros desaparecieron por la persiana abierta y Esponda empezó a ahuyentar el humo y se olvidó de apagar el tocadiscos. Brache alzó los brazos. Richard abrió la puerta con la serenidad de los habaneros ante el peligro, y entró Carrasco, el administrador, con su abrigo enguantado verde olivo encima de un pullover blanco que tenía en un círculo rojo a un becado como se suponía que fuéramos nosotros, y dio un par de zancadas con sus botas de casquillo redondo hasta el tocadiscos, levantó el disco de Little Richard y lo estrelló contra la pared. Aquí está prohibida la música americana, gritó, con un ligero temblor en los labios, mientras los pedazos del disco caían para siempre en cámara lenta. Valle entro detrás, mohíno, con sus ojos oscuros y saltones. Aquí está prohibido beber, y agarró de un tirón la botella sin etiqueta que tenía un fondito y la lanzó contra el piso de cemento. Los cristales se dispersaron ante los pies de Roberto Jiménez con una implosión extraña, como si la botella no se hubiera roto de esa manera y un aire de adentro separara los cristales uno a uno para que no se volvieran a juntar. ¿No lo saben? Está prohibido fumar, y le arrebató el pomo a Obdulio y se le vieron sus ojos claros y su pelo canoso pelado al cepillo. El pomo se hizo añicos cuando cayó de sus manos nervudas de hombre viejo y el olor a mentol subió y subió. Están prohibidos los mocasines y el pantalón estrecho y se fue encima de Nicolás Leonard, que como había imitado a los negros, conservaba una calma lentísima y hasta desafiante. Vamos a desintegrar el albergue, e hizo así con el índice de derecha a izquierda entre el resto del humo que quedaba en la última noche del sótano. Todos van a Consejo Disciplinario, dijo, resoplando por la nariz, azulado por el bombillo y dirigiéndose a Valle. Todos.  […]

Francisco López Sacha (Manzanillo, 1950). Narrador y ensayista. Ha publicado la novela El cumpleaños del fuego y los libros de cuentos La división de las aguas, Descubrimiento del azul, Análisis de la ternura y Dorado mundo, con el que fue Premio Alejo Carpentier. Este cuento citado aparece en la antología de Rogelio Riverón, La línea que cruza el agua (Cuentos cubanos contemporáneos) (Monte Ávila Editores Latinoamericana, 2005), disponible en la Librería Fayad Jamís. Su libro de cuentosVariaciones al arte de la fuga (ediciones Unión, 2011) está a la venta en la librería de la Uneac.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s