Puente Almendares

puente Almendares
Foto: Dazra Novak

Cuando cruzo el puente, viniendo del Vedado para Playa, entonces respiro hondo, le suelto un guiño al río silencioso y rara vez agitado que corre por debajo, luego cierro los ojos y me dejo llevar. Aquí pueden soltarme si quieren, gracias, que yo sigo caminando solita. Ya estoy en casa, casi en el barrio, como aquel que dice. Esto del puente hay que verlo cuando el cielo luce un azul caprichoso, de bello que es, y el sol amaga por alguno de los dos horizontes. Cuando sale por el Este el río catapulta la luz hacia arriba de una manera esperanzadora -propia de su quietud natural-, cuando se deja caer por el otro lado, en cambio, me provoca un frío en el estómago, me parece que algo se pierde –algo me pierdo- irremediablemente. Si uno cruza el puente a pie por lo general solo se oye el trueno de los autos que pasan también por las vibraciones que suben por las piernas, pero a veces abajo, en el parque, hay tanta algarabía de niños que el eco sube y nos sorprende allá arriba como si solo fuéramos meros espectadores de la felicidad. De noche las luminarias se encienden y el río se sumerge en un mal humor oscuro y terrible, de nadie quiere saber, por eso mirar hacia abajo es mirarle a los ojos a la nada. No lo recomiendo por más de un minuto. Un breve salto, apenas un breve salto más allá y seremos tragados por un agujero negro de río.

Anuncios

2 Replies to “Puente Almendares”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s