¿Adónde van mis sueños a parar?

guagua llena de gente

Tomada de bp.blogspot

¿En qué pensará la gente (el cubano) cuando va en una guagua de regreso a casa? Sobre todo en esa hora pico donde hay rostros ajados (más en los meses de calor), miradas perdidas, dedos que se agarran al pasamano como a una tabla de salvación. Hay quien trae el ceño fruncido: ¡ni te me acerques! Hay quien mira a través de la ventanilla porque no quiere ver dentro toda esa gente apelotonada, atorada en la garganta de un animal que traga más de lo que puede digerir. El niño lloriquea por el calor y las nalgas del extraño que están a la altura de su rostro. El viejo no puede soportar los jalonazos a cada arrancada o frenazo, pero nadie le ofrece un asiento. La mujer mira esos bolsos pesados que logró acomodar en un rincón, pero no los mira, de puro tedio. Hay quien tiene cara de que le da lo mismo llegar como no llegar (y podría vivir en esta guagua que, por lo menos, se mueve). Está la que tararea la canción de Álvaro Torres que va sonando y se entona y se le olvida que va con nosotros (pero hasta ella va pensando algo en forma de sueño romántico). La muchacha de los libros que, preocupada, vigila al de atrás para saber si anda en algo raro. ¿En qué pensará la gente? ¿en qué cocino / el juego de pelota / el dinero a fin de mes / la escuela del niño / fulano que se va / mengano que no regresa / la guardia / los zapatos rotos / la cuenta de la electricidad / el precio del aceite / el ventilador que no gira / la novela brasileña / las filtraciones de la placa / el divorcio / coño mira cómo se me fueron estos años que pasan como una guagua llena de gente hacia ninguna parte solo dando vueltas y más vueltas (circuito cerrado) por toda la ciudad. Por Dios, ¿adónde van realmente las guaguas en Cuba?

guagua llena de gente

Tomada de cubadebate

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Acerca de dazranovak

Escritora cubana. Licenciada en Historia por la Universidad de La Habana. Tiene en su haber los premios: Pinos Nuevos 2007 (cuentos, Cuerpo Reservado, editorial Letras Cubanas 2008), David 2007 (cuentos, Cuerpo Público, ediciones Unión, 2009) y Uneac 2011 (novela, Making of, ediciones Unión, 2012).
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7 respuestas a ¿Adónde van mis sueños a parar?

  1. ¡Muy bien, Dazra! Me sentí de vuelta en un camello…excelente tu texto.

  2. Esos sueños que le debo a las guaguas dijo:

    Yo me enfrenté de verdad a las guaguas cuando comencé la universidad. En esa época no eran guaguas, eran “camellos”, pero igual, iban llenos, brincaban con los baches, no paraban en las paradas, lo mismo en mayores dimensiones. Al principio fue un shock brutal, me asustaba, pero con el paso de los meses me fui acostumbrando a aquella hora y pico de viaje en cada sentido y a todo su folklor colorido. Andaba con una walkman (recuerdas aquellos artefactos?) que cuando carecía de carga suficiente el más puro rock se convertía de pronto en una caribeña bachata, pero cumplía su objetivo que era enajenar de todo lo demás.
    A esas horas, sin embargo, le estoy agradecida, ¡cuánto provecho le saqué!, las notas de los seminarios, el tiempo más preciado para el “finalismo”, estudiar inglés, ponerme al día con el Gabo y toda literatura que por aquel tiempo me caía en las manos. Me aprendí todas las letras de Alanis Morissette, Silvio, The Cranberries, tantas, que si algún día me toca hacer una encuesta de esas de “a que le debes haber sido fan de…”, tengo que ir directamente a “otros” y escribir: se lo debo a las guaguas.
    Pero el tiempo más aprovechado fue el de los sueños, esos sueños de la primera juventud dónde vas elaborando que vas a hacer en lo adelante con tu vida y aún tienes tanto tiempo libre para pensar. Soñar con lo que quieres, con lo que puedes, contrastarlo con todo tu entorno y tratar de adivinar lo que todavía está por pasar, porque todavía te resistes a pensar en que después puede no pasar nada.
    Años después recorría la ciudad, ya no iba en guagua, pero cada vez que en algún cruce o semáforo el azar me situaba al lado de una, la miraba con extraña nostalgia. A veces me sorprendía un cosquilleo en la barriga y en el fondo, bajito, para que no me reprochara la gente que me miraba desde las ventanas con caras resignadas, pensaba que a esos sueños le debo lo que soy, esos sueños conformaron de alguna manera mi vida.
    Gracias Dazra, por ayudarnos a cuestionarlo todo y a encontrar los misterios de miradas cansadas.

  3. Me encantó, sobre todo esa última interrogante, irresuelta, irresoluble, como ya sabemos. Beso, R

  4. Como me reí. Ya sabes, que de ti aprendo aún nuevas palabras cada vez. Nalga. Tal vez un día lo necesitaré. Pobre chiquitico!

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