Al final del día, un cajero automático

cajero automatico

Tomada de juventudrebelde.cu

¿Por casualidad se han fijado en las colas que hacen los viejitos para cobrar pensión en los cajeros automáticos? ¿Por casualidad han estado cerca cuando el señor mayor no sabe qué tecla oprimir y dice que la máquina está trabada? ¿Han presenciado cuando la anciana, la que va detrás, viene a mostrarle cómo se hace, pero a ella también se le traba el paraguas y dice que el papel no sale, que no sale el dinero y mientras, la cola desespera y grita porque el señor, temeroso del atraco, se niega a que alguien más lo ayude? Segura estoy que ustedes han dado golpecitos en el suelo, han frito huevos e, impacientes, han abandonado esa cola imposible. Por demás, ha venido la empleada del banco a decirles -a los viejitos- que el cajero funciona perfectamente y son ellos los que no saben cómo se hace. Las maneras de la empleada, bueno, eso lo dejaremos a la experiencia de cada cual. Pero no es el cajero, no es la empleada ni la cola, ni siquiera ese monto irrisorio de las pensiones (aunque bueno…), es, entre otras tantas cosas, la tecnología, algo que a los mayores no les avisaron que inundaría todo y tendrían que, a estas alturas de sus vidas, adaptarse. Eso, adaptarse y aprender sobre la marcha, a puro golpe y porrazo. Reconozcamos que hoy –ayer tampoco- la paciencia no entra en la dinámica de los empleados, no solo en los bancos, sino en todo tipo de oficinas de trámites. Esta marea de cambios en nuestro país ha traído consigo papeleos por hijos que viven fuera, firmas por herencias, contratos renovados, engorrosos trámites presenciales donde las personas mayores son llevadas y traídas, para decirlo en buen cubano, peloteadas hasta rozar el límite de sus fuerzas físicas, como si al final del día solo quedara un frío cajero automático, del que no pueden esperar más que las funciones para las que ha sido programado.

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Acerca de dazranovak

Escritora cubana. Licenciada en Historia por la Universidad de La Habana. Tiene en su haber los premios: Pinos Nuevos 2007 (cuentos, Cuerpo Reservado, editorial Letras Cubanas 2008), David 2007 (cuentos, Cuerpo Público, ediciones Unión, 2009) y Uneac 2011 (novela, Making of, ediciones Unión, 2012).
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