La suerte está echada

as de orosSeamos honestos, al cubano, en general, le gusta que le digan lo que tiene que hacer. El paternalismo del sistema se ha arraigado en nuestros huesos borrando los humanos mecanismos para hacerle frente al libre albedrío. Cuántas veces hemos escuchado la frase, “yo no creo en eso, pero voy a ir para ver qué me dicen”. Entonces vemos a la persona, con gafas, sombrero y cierto nerviosismo ante la idea de ser “descubierto” por sus semejantes, marcando en la cola de la cartomántica. Una vez dentro saldrán a relucir espíritus que lo acompañan a uno, un viaje o un dinero que está en la puerta de casa, pero no acaba de entrar. La jerga es más o menos la misma, y la cartomántica verá cómo va cambiando la expresión de los ojos, el tic nervioso del labio, el sí rotundo del visitante cuyo “futuro” se pone al descubierto. No solo sucede con las cartas, en general acontece con el santero, el palero, el babalawo y hasta con el descendiente de haitiano que vive en piso de tierra y “dicen que cuando se monta hasta come animales crudos”. Al neófito estas ceremonias le resultan tremendas, cosas del otro mundo que le van ganando más menos la fe, de modo que al pie de nuestras palmas siempre habrá manos de plátano con lazos rojos para shangó, en las cuatro esquinas pedazos de coco y caramelos para elegguá y en casa aparece, de un día para otro, una sinagoga espiritual. O no. Porque a veces la consulta se queda en eso, en un discurso que, al salir de los predios del consultante, el consultado va rebatiendo en su mente hasta que se encuentra con el amigo y, por fin, concluye: ay, yo no sé, no me dijo nada que yo no supiera. Y es que claro, se ha confundido el consejo con la orden, no se ha dado cuenta el novicio de que estos sistemas de adivinación son guías de camino, porque la suerte, lo que se dice la suerte, esa está echada a cada breve paso que damos.

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One Reply to “La suerte está echada”

  1. ….Recuerda que dentro de ti hay una fuerza que todo puede hacerlo,
    reconociéndote a ti mismo, mas libre y fuerte, y dejaras de ser un
    títere de las circunstancias, porque Tu mismo eres el destino y nadie
    puede sustituirte en la construcción de tu destino.
    Levántate y mira por las montañas y respira la luz del amanecer.
    Tu eres parte de la fuerza de la vida.
    Nunca pienses en la suerte, porque la suerte es el pretexto de los
    fracasados. Pablo Neruda

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