Mis quince años

fotos de quince

Tomado de juventudrebelde.cu

Por aquí hemos pasado la mayoría: el traje con paradera, las quince parejas de baile, renovación textil completa para la niña que, de pronto, se nos convierte en mujercita –bueno, solo hasta cierto punto-. Esta es la fiesta donde la familia tira la casa por la ventana, incluso, hay quienes tiran la casa que nunca tuvieron. Tan extendida está esta costumbre de festejar dejando constancia del salto a la adultez que han proliferado infinidad de negocios particulares con-todo-incluyendo: trajes, uñas acrílicas, salones, buffets, albumes de fotos y videos de quince cocotaxis por todo el Malecón. La niña posando frente al espejo con traje y guantes, llevando tacones por primera vez. Qué bonita la niña, qué bonita con su blackberry pink. Pero pasa que cada vez con más frecuencia la niña aparece semidesnuda en alguna foto, ya no con trajecito de baño y mirada angelical, nada que ver, las quinceañeras de ahora son tigresas con mucho maquillaje –y si hace falta, el cutis mejorado en photoshop-. Un momento, por favor, ¿dónde quedaron la supuesta ingenuidad, la belleza natural, el encanto propio de la niña? Sabemos que está la que nunca tuvo –ni tendrá- encanto, pero una cosa es darle un empujoncito cosmético y otra bien distinta inventarse una niña digital. Allí, donde las que ofrecimos resistencia –fallida o no-, dimos pie al socavamiento de tan cuestionable costumbre, ahora se trifurca el camino: están las niñas que piden ese dinero –gastado en el álbum que irá a parar al cajón- para irse a un hotel con sus amigas; están las que, como Lucas, cogen todo lo que le dan e incluso piden más; y siempre estarán las que no están para nada (porque eso del trajecito es tremenda bobería). Y he aquí que, de pronto en esta nueva era que tanto nos sorprende, aparecen los hombrecitos del mañana reclamando justicia, pidiendo el álbum de quince años que les ha sido arrebatado, injustamente, todos estos años.

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Acerca de dazranovak

Escritora cubana. Licenciada en Historia por la Universidad de La Habana. Tiene en su haber los premios: Pinos Nuevos 2007 (cuentos, Cuerpo Reservado, editorial Letras Cubanas 2008), David 2007 (cuentos, Cuerpo Público, ediciones Unión, 2009) y Uneac 2011 (novela, Making of, ediciones Unión, 2012).
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