Recuerdos

muchacho sentado en malecón

Foto: Beatriz Verde Limón

Recuerdo que me levantaba con sueño, iba a la escuela en medio de una modorra que demoraba en desprenderse. Había matutinos donde se recitaban poemas patrióticos, casi a gritos, bajo el sol y había que aprender las cosas de memoria. Recuerdo a Martí como un eco vacío de todo sentido, -porque demoraría años en entenderlo y más años aún en amarlo-. Creo que mi amor a Martí nació de forma natural y espontánea, sin inducciones ni mamotretos. Como debía ser. No creo que alguien se apropiara en modo alguno del Seremos como el Che que machacábamos mañana tras mañana. Al Che, también, lo comprendimos solo algunos de nosotros años más tarde y sin embargo, yo prefiero a Camilo. Recuerdo que detestaba la escuela al campo, me parecía una pérdida absurda de tiempo para los muchachos y de recursos para el país, con tantas cosas como había para aprender. Mi ausencia repetida a este tipo de actividades me valió una negación casi total de oportunidades de estudio y mis derroteros a partir de allí variaron como un río que a ratos se estanca y a ratos corre, desviado. Por suerte, solo me hicieron perder tiempo, solo eso. Creo que soñaba con el sonido de mis zapatos sobre el asfalto, por las mañanas, rumbo a la universidad. Medicina, psicología, lengua inglesa. No definía aún profesión alguna, pero sabía que quería asistir a la universidad y la imaginaba como un mundo autónomo, lleno de oportunidades, sobre todo, un mundo verdadero. Eso sí, me gustaron los libros siempre y lo confieso, me vapulearon muy fuerte esos aires, como promesa de paraíso, de la emigración, para qué negarlo. Hoy me lo pregunto, pero no sé cuándo caí en cuenta. No sé dónde gire sobre mis talones y me vi de frente y comencé a pensar, eso, por mí misma. Pensar por mí misma, algo a lo que no nos habían enseñado. Comprendí que la vida, así como un país, se construye con las manos propias, que vale tanto más la opinión honesta que la aceptación mojigata del que no quiere meterse en problemas.

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Acerca de dazranovak

Escritora cubana. Licenciada en Historia por la Universidad de La Habana. Tiene en su haber los premios: Pinos Nuevos 2007 (cuentos, Cuerpo Reservado, editorial Letras Cubanas 2008), David 2007 (cuentos, Cuerpo Público, ediciones Unión, 2009) y Uneac 2011 (novela, Making of, ediciones Unión, 2012).
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