Je t´aime

muro del malecón

Foto: Beatriz Verde Limón

La Habana no es París. Sin embargo, los cubanos igual se besan en plena calle, caminan tomados de la mano, se abrazan de puro sentimiento en el momento acordado para la cita. Hay mujeres que venden flores, muñequitos de peluche, chucherías para enamorados, y te cazan la pelea: ¿Desea algo para la dama? -obligando al enamorado de bajos recursos a guardarse la cara en el bolsillo-. Si te sientas en el malecón habrá de venir un cantaor freelance guitarra en mano, un piquete de mariachis, un músico presto al bolero. ¡Ah, nuestros boleros! Los 14 de febrero no hay quien dé un paso, porque la calle está repleta y las tiendas vacías, hay colas, gente, amor por todas partes, o eso parece. Los muros de la Habana, no importa de qué siglo, están rotulados hasta el cansancio: Yusimí de Dariel, te amo, sin ti no puedo vivir, tú y yo: forever. Te espero en la eternidad. Todo encerradito en un corazón torpe, apurado, efímero en su trazo, pero un corazón con todo y bomba. Así, encontramos rótulos en las paredes, los baños y teléfonos públicos, las paradas, los pupitres de las escuelas, las aceras de los parques. Declaración de amor. El amor por todas partes. La Habana: amor. En la Habana te puedes encontrar al chofer más machista del mundo manejando una rastra y escuchando un tema de Juan Gabriel, abrázame muy fuerte amor, mantente aquí a mi lado… así como verdaderas historias de entrega y pasión como las de Catalina Lasa y Juan Pedro Baró, tristes, pero fieles al punto de nunca dar la espalda, como las de Amelia Goyri y José Vicente Adot, escandalosas, como las de Greta Garbo y Mercedes de Acosta (su amante cubana). Entre las canciones más populares siempre estará la del reencuentro, el perdón, el amor jurado en las palabras más sencillas (ya sabemos que el amor no necesita mucho más que eso), esas, de ritmo fácil que hasta el más letrado tararea sin poder evitarlo. Hay una puesta de sol, un rincón obscuro, un abrazo a la espera. Ya sabes. Hay un mensaje esperándote en algún rincón de La Habana, raspado como por casualidad, paciente, entregado, seguro: te amo. Vamos, sal a buscarlo. Recuerda que La Habana no es París, pero no le hace falta.

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Acerca de dazranovak

Escritora cubana. Licenciada en Historia por la Universidad de La Habana. Tiene en su haber los premios: Pinos Nuevos 2007 (cuentos, Cuerpo Reservado, editorial Letras Cubanas 2008), David 2007 (cuentos, Cuerpo Público, ediciones Unión, 2009) y Uneac 2011 (novela, Making of, ediciones Unión, 2012).
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