Mundo flotante habanero

Escaleras al cielo

Tomado de Escaleras al Cielo

Hay un mundo flotante en La Habana. Y más. Una masa de gente que se desprende y gravita sobre nosotros, a muchos pies del suelo, rindiendo verdadero culto a los placeres de la vida, a ese templo personal que es el cuerpo propio. Keratinas, laciados, masajes, gimnasio, mucho gel para acomodar el cabello. Nada execrable. Nada del otro mundo con eso de mostrar al otro los atributos naturales mejorados y multiplicados. Pero pasa que en el mundo flotante la vida es beber, fumar, bailar, admirar el cuerpo del otro en su levitación constante, echarle una ojeada directamente proporcional a la marca, al celular o el carro que se lleve. Es dable ver a esa juventud flotante solo en las noches, en los centros más costosos, fiestas de DJ, fiestas house, de regueatton y cabarets donde se presentan las orquestas más populares cuya entrada puede costarte veinte cuc -y cuya promoción se hace a través de los teléfonos celulares-, cines 3D, restaurantes, bares de tapas e incluso fiestas privadas adonde no es permitida la entrada a los que padecen la fuerza de gravedad económica sobre sus cuerpos y ni siquiera sospechan por dónde le entra el agua al coco de los bolsillos. Hay que reconocerlo, hoy La Habana irremediablemente se parte en dos y sale a flote una mitad otra, urbe de glamour hollywoodense, Habana de corcho que le pega a sus hijos un cartel en la frente: Nice house, pero nobody home.

Anuncios

Acerca de dazranovak

Escritora cubana. Licenciada en Historia por la Universidad de La Habana. Tiene en su haber los premios: Pinos Nuevos 2007 (cuentos, Cuerpo Reservado, editorial Letras Cubanas 2008), David 2007 (cuentos, Cuerpo Público, ediciones Unión, 2009) y Uneac 2011 (novela, Making of, ediciones Unión, 2012).
Esta entrada fue publicada en Lo que está pasando y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a Mundo flotante habanero

  1. Alguien Cercano A Ti dijo:

    ¡Excelente!

  2. Paloma dijo:

    La división de clases es un fenómeno que se manifiesta visiblemente en la sociedad cubana. Un grupo de personas cuenta con posibilidades de vivir una Habana bien diferente a la que otros respiran. La misma arquitectura de La Habana apunta hacia esto. Los puntos luminosos brillan como estrellas al lado de aquellos oscuros, y éstos no son precisamente espacio vacío en nuestro universo habanero. Así, estamos divididos y convivimos como si fuese lo natural, lo obvio, algo que no es necesario pensarse o replantearse. Creo que uno de los principales problemas que pasan desapercibidos en esta dinámica gravitacional es la cuestión de los valores. ¿Se convierte la keratina, el gel y el gimnasio en lo más importante, en lo que me define como persona? ¿A qué condiciones y valores aspiran aquellos jóvenes que no cuentan con un buen desenvolvimiento económico? Hace poco escuché a un niño decirle a su mamá que lo que él quería cuando fuera grande era tener una criada, un carro y un celular. A eso nos invita también numerosas canciones de reguetón que se oyen en cualquier lugar público de La Habana. Es importante pensar en qué nos hace verdaderamente felices y dignos y por qué nos estamos moviendo irremediablemente hacia el torbellino del consumismo acrítico y enajenante.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s