Verbosa Habana

mujeres conversando

Foto: Humberto Mayol

Para nadie es secreto, al cubano le gusta no solo contar, sino recrear las escenas, señorearse en los detalles, alzar el tono cuando dice que así mismo pasó, que él estaba allí (o así fue como se lo contaron). Hay, por demás, una tendencia a estirar los cuentos, irle sumando pormenores que puedan convertir la novedad en verdadera revelación. El cubano vive la nueva que está contando con esa complacencia de Dios todopoderoso, un narrador omnisciente que maneja los personajes a su antojo y le va sumando una pincelada aquí, otra allá, de manera tal que cuando la primicia llega al otro lado de la ciudad ya es otro cuento, otra historia, más con visos de rumor que verdadera crónica. Claro que esta verborrea desenfadada se presta a otras desviaciones menos felices y así, entre otras cosas, podemos “rajar la tira del pellejo” ajeno de manera tal que ese uso del verbo ya se va convirtiendo en lengua suelta. Tanto se le suelta la lengua al cubano que, cuando el ciudadano del Este va en la guagua, nos enteramos de todo, cuando alguien pregunta por nosotros la vecina ciudadana del Oeste asegura (a veces basta un toque a nuestra puerta) que andamos de viaje, o que fuimos un momentico hasta la bodega –espérala ahí, que ella viene enseguida- y cuando estamos en alguna cola nos “enteramos” de lo que una semana antes no había sucedido precisamente así. Todo el mundo reconoce para sus adentros lo que significa que una mujer cubana le diga a otra mujer cubana “¡a que no sabes de lo que me enteré!”, “¡deja que yo te cuente!”. Si una mujer cubana habla de las medidas y contingencias de su hombre cubano, este último sabe a lo que se atiene: andará irremediablemente y a su pesar, “en boca de todos”, porque en La Habana todo lo que digas (o se diga de ti) puede ser usado en tu contra y cuando alguien te viene con eso de que “traigo la última” es para restregarte en la cara tus puntos de menos en el juego cubano de la verbosidad. Así, para qué negarlo, de vez en vez nos sorprendemos diciendo, casi como por inercia: “bueno, ya tú sabes, tenemos que vernos en estos días para chismear un poco”.

Anuncios

Acerca de dazranovak

Escritora cubana. Licenciada en Historia por la Universidad de La Habana. Tiene en su haber los premios: Pinos Nuevos 2007 (cuentos, Cuerpo Reservado, editorial Letras Cubanas 2008), David 2007 (cuentos, Cuerpo Público, ediciones Unión, 2009) y Uneac 2011 (novela, Making of, ediciones Unión, 2012).
Esta entrada fue publicada en Almacén de idiosincrasia y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s