Temperamento en la Casa

jazzista Roberto Fonseca en Casa de las Américas

Foto: Beatriz Verde Limón

A quien no haya escuchado tocar a Roberto Fonseca le informo: tiene usted una asignatura pendiente. El pasado martes 29 de enero, en nuestra Casa de las Américas, nos reunimos unos cuantos junto a ese gran árbol de la vida que se impone sobre fondo negro. Fue preciso tenerle paciencia al calor sofocante de la sala, incluso algunos sentados en el suelo o recostados discretamente a la pared, para un concierto de casi dos horas donde lo mismo hubo enérgicos arranques que muy elocuentes pausas silenciosas. Hubo, por demás, experimentos de riquísima fusión sobre ritmos allende los mares, hubo sentidas letras en la voz de Danay Suárez, y Zalba con los vientos en temas que llegaron lejos, porque al final de cada uno de ellos -o de las descargas de cada instrumento- la gente no solo aplaudía con ganas sino que aplaudía sincero. En algún punto del concierto Roberto se levantó y se movió por el pequeño escenario, bailando y sonriendo con su gestualidad jocosa, se paró del otro lado y contempló cómo aquella máquina de jazz tronó largo en la batería de Ramsés. De más está decir que, salvo Zalba (por razones obvias), aquella gente sonreía mientras tocaba, como si cada uno se cayera dentro de sí mismo y, de paso, tirara de nosotros. Nosotros, como viviendo la música que nos estaban regalando. Fonseca, muy complaciente, le dio gusto al público, que pidió terminar a ritmo de funk-todos-de-pie-y-bailando, luego de haber reído con sus comentarios desenfadados, sus breves historias sobre la concepción de algunos temas y el olvido de dos o tres títulos -aunque no de las musas correspondientes-. Claro que le respondimos con aplausos al final del concierto, también cuando en una de las pausas pidió una reverencia especial para Haydée Santamaría, todavía más al salir, cuando nos dio en la cara el aire de mar y aún llevábamos pegada hasta los huesos esa inefable arquitectura del sonido: la de los grandes músicos de nuestra isla.

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Acerca de dazranovak

Escritora cubana. Licenciada en Historia por la Universidad de La Habana. Tiene en su haber los premios: Pinos Nuevos 2007 (cuentos, Cuerpo Reservado, editorial Letras Cubanas 2008), David 2007 (cuentos, Cuerpo Público, ediciones Unión, 2009) y Uneac 2011 (novela, Making of, ediciones Unión, 2012).
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4 respuestas a Temperamento en la Casa

  1. Nativo dijo:

    Cuales son las razones “obvias” para no reir de Zalva?

    • dazranovak dijo:

      Nativo, asumo que sea bien difícil sonreír mientras se toca un instrumento de viento. Pero de seguro que sonreía en su interior, seguro que sí, como a todo gran músico al que la música le llena y le desborda. Saludos

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