Habana en las tablas

Calígula
Alexis Díaz de Villegas en Calígula / Foto: Beatriz Verde Limón
Obra de teatro Antígonon de Rogelio Orizondo por teatro el público
Daisy Forcade y Giselda Calero en Antigonón /
Foto: Beatriz Verde Limón

Cuando uno va a ver una película de Almodóvar uno sabe a lo que va: es Almodóvar. Si te recomiendan alguna de Tarantino, ni preguntes si está buena o mala: es Tarantino. Si alguien dice algo de Woody Allen, andará por aquí: “bueno, chica, qué te puedo decir, a mí me gustó”. Salvando las respetuosas distancias entre cine, teatro y todo lo demás, cuando alguien se decide por una obra dirigida por Carlos Díaz, se sabe, es Carlos Díaz. En dos teatros de la avenida Línea, separados apenas por espacio de una cuadra, Trianón y Raquel Revuelta ofrecen dos obras. Una, plena de colores en su vestuario, escenografía e inmejorabbles actuaciones, la otra, en blanco y negro. Calígula con sus caprichos de dictador en la piel de Alexis Díaz de Villegas. (Qué decir de este último que no se haya dicho ya). Antigonón, un contingente épico (work in progress) en cambio, escrita por Rogelio Orizondo y dirigida por Carlos Díaz, un contigente épico presentando la obra que no verán a continuación y… todo el mundo sabe lo que es un contigente, ¿o no? Un contingente para una obra que ha de durar toda la vida. Tres actores jóvenes, dos de ellas mujeres: Giselda Calero y Daisy Forcade. Una de ellas especialmente buena en su actuación. Antigonón es una obra que te arranca la sonrisa, o más bien la carcajada, quizás sea por tan buena interpretación de esta joven actriz, que hace uso de una gestualidad bien estridente mezclada con lo burdo, con el choteo, quiero decir, la chusmería cubana en su expresión más baja. En esta obra no hay miedo a las “malas palabras”, no hay frases de doble sentido porque se habla directo aunque se habla en un sentido doble. Hay escenas de dudosa necesidad y hay crítica o señalamiento de la verdad al abordar temas como la emigración, lo social, lo político, combinado con intertextualidades que apuntan a los clásicos y el juego con el Abdala de Martí en un concurso de preguntas y respuestas la más de las veces ingeniosas. Así, se habla del tanque, del yuma, de la papaya fresca y por supuesto, del contingente como estrategia de agotamiento social. Y, les comento, no-hay-des-nu-do, eso mismo, nadie en cueros. Nadie. Ya sabemos, con Carlos Díaz puede pasar cualquier cosa.

Obra de teatro Calígula del público
Elenco de Calígula /
Foto: Beatriz Verde Limón
Obra de teatro Antigonón de Rogelio Orizondo
Antigonón /
Foto: Beatriz Verde Limón
Obra de teatro Antígonon de Rogelio Orizondo por teatro el público
Daisy Forcade y Giselda Calero /
Foto: Beatriz Verde Limón
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