Aguacero

Habana Vieja, niño, aguacero
Foto: Desmond Boylan

Me lloví, te lloviste, nos llovimos aquel día, ¿te acuerdas?, nos quitamos los zapatos y cuando ella dejó de vigilarnos nos fuimos al aguacero, pero el disimulo no nos duró mucho, porque la alegría fue tanta cuando nuestros pies descalzos chapotearon por toda la acera hasta la calle, más y más lejos, adonde su regaño se hacía de agua y no nos podía agarrar del brazo con el pretexto de la garganta, la neumonía, la escuela al día siguiente, la mugre de la calle pegándose en nuestras piernitas, y mientras, nosotros haciendo verónicas a los autos que pasaban despacito gritándonos ¡locos, que con truenos uno no se mete con la lluvia!, ¿te acuerdas?, les respondimos con risas, palmadas, griticos inocentes de locos bajitos que éramos dando golpecitos en el maletero, pegando la cara a los charcos para medir el tamaño de las coronas de agua sucia cuando caían los goterones, y el rostro de ella tras la ventana oteando en nuestra felicidad, extrañando sus propios pies descalzos, esperando a que escampara para venir a zurrarnos, cosa que demoró porque alguien lanzó una pelota y ya le dimos patadas hasta cansarnos, tenías la cara chorreada, me acuerdo, los pelos pegados en la frente, la ropa chupando el cuerpo, éramos flacos y cabezones, éramos testarudos, éramos un mismo grito pelado gozando en plena calle, en medio de los locos que salieron de todos lados y jugaron con nosotros, ellos también con toda una vida chiflada por delante, creo que en algún momento sentí frío, pero no me importó, pasó un zapato flotando y nunca supimos de quién era, fue en esa bici donde me hice la herida cuya marca me acaricio a cada rato (cuando no estoy pensando en nada), nos la turnamos, pero era mejor chapotear, mojar al otro, gritar, encogernos cuando se corrió la cortina de agua, cuando volvieron a verse los colores de las casas y se apagó el traqueteo de la lluvia sobre las tejas quitándose las nubes de en medio, ¿te acuerdas?, en Cuba siempre es así con el tiempo, te ovillaste con el fondillo pegado al charco y cerraste los ojos para aguantar el manotazo, los primeros mocos fueron por la paliza, los segundos, por el catarro. No sé si allá, adonde te has ido ahora, la lluvia será la misma. No lo sé, pero aquel día nos marcó para siempre ¿te acuerdas?

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5 Replies to “Aguacero”

  1. Dazra Novak que apurarse

    Personas como Dazra Novak son las ideales para encabezar a los cubanos y enterrar definitivamente el castrismo. Y para que entonces mis compatriotas puedan leer a sus fantásticas poetizas.

    Porqué tiene Dazra Novak que apurarse

    Justo en el 1996 cayó Antonio Maceo en Punta Brava, poco más de 36 meses antes del comienzo del nuevo siglo y de la nueva Cuba ya independiente. Sin embargo el protagonismo EN CUBA no fue de los cubanos.

    Y el liderazgo no debería ser como se lo agarraron los Hermanos Castro, tan a pecho, pero se necesitan los líderes genuinos. Después de aquellos desafortunados eventos, jamás volvimos a ver el sol, hasta el día de hoy.

    ¿Ves? Dazra Novak debería correr hacia la Historia de Cuba y cambiarla de un manotazo, aunque tuviera que hacerlo bajo la lluvia, bajo la amenaza del castigo, y ante los ojos de testigos.

    Blas Anaya, Historiador – Experto en Asuntos Cubanos
    Miami, Florida USA

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