La Rampa

La Rampa

Foto: Beatriz Verde Limón

La rampa

Foto: Beatriz Verde Limón

Antes de cruzar la calle L uno mira derecha e izquierda, nada por aquí, nada por allá y del sombrero del mago sale una luz verde que dice: ¡ahora! Entonces uno cruza, ni antes ni después, con ánimo rampante hacia abajo –hacia abajo todos los santos ayudan-, para ver la gente, qué pasa, la última moda, el amago de artesanías, los edificios burocráticos donde pululan funcionarios entre bostezos, una cola para algún casting y del sombrero del mago sale incluso el piano de Harold López Nussa y uno va saltando de una acera a la otra con ritmo bien cubano, Bailando suiza. No más mi pie sobre un cuadro de Antonia Eiriz y alguien me imita del otro lado sobre Antonio Vidal –basta que lo haga uno para que lo hagan los demás-, así vamos a ver quién pisa más cuadros y siempre está el que nos mira como diciendo, qué manera de comer mierda, primero porque no sabe que las aceras de la Rampa son una exposición permanente de obras y también por ese derecho que se arroga cada cubano al opinar sobre el proceder ajeno. Rampeando por su respeto la gente pisotea a diario cuadros de Lam y de Mariano en lo que va y viene del malecón, compra chucherías en la feria y entra a ver qué de nuevo en el Pabellón Cuba. Y entonces, ¡pácata!, pisan otro de Raúl Martínez. El cubano ya no precisa remedio chino. ¡Azúcar!, diría Celia Cruz si pudiera salir del sombrero del mago un sábado por la noche y ver lo que se ve en la Rampa nocturna, pasarela de pubertades en pleno ejercicio de su libertad sexual. Si el policía batiera su porra en una esquina sería por gusto, porque a la Rampa se va a eso, a rampear, a visitar los clubes nocturnos, a salirse del plato para decir al otro día en la secundaria o el pre: me fui a la Rampa, ¡me dieron permiso hasta las doce! A la Rampa se va a coger impulso, a ligar, a tomarse un helado en el Bim Bom o sentarse en la fuente porque el dinero no nos alcanza. A veces del sombrero del mago sale un piquete de amigos y así es como a uno le sorprende el amanecer en el malecón habanero.

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Acerca de dazranovak

Escritora cubana. Licenciada en Historia por la Universidad de La Habana. Tiene en su haber los premios: Pinos Nuevos 2007 (cuentos, Cuerpo Reservado, editorial Letras Cubanas 2008), David 2007 (cuentos, Cuerpo Público, ediciones Unión, 2009) y Uneac 2011 (novela, Making of, ediciones Unión, 2012).
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